15-05-2008
¿Os acordáis del primer disco que llegó a vuestras manos? El mío fue una cassette grabada de ILEGALES siendo un minúsculo proyecto de persona boina calada que no había cumplido aún los diez años. Aquella cinta me hizo experimentar cosas que debieran haber llegado después, me abrió los ojos y metió los dedos dentro, abultó músculos inexistentes, masajeo mi cerebro a puñetazos y despertó intereses aún no nacidos. ¿Debería haber estado escuchando Parchís? No lo creo. Por cierto, dicha cinta aún la conservo…
Miles de años después tuve la suerte de conocer a Jorge Martínez cuando visitaron Cáceres para actuar en el Corral de las Cigüeñas. Habíamos programado una entrevista con él para Space Rock Heaters a través de su discográfica, la cual por cierto ni le avisó y temimos que todo quedara en un intento.
Nos acercamos a él mientras afinaba una de sus fender y le comentamos la posibilidad de entrevistarle in situ. No puso ninguna objeción, aún es más, la presencia de una botella de bourbon que llevamos a modo de obsequio lo hizo todo más fácil.
Inteligente, cáustico, mordaz, culto, divertido, vacilón, buen conversador, dejo una gran impresión en mi, al igual que su música había hecho ya. Recuerdo que le comenté que mi primera posesión musical había sido un disco suyo a lo que respondió riendo-“Así te habrá ido a ti en la vida”.
El concierto fue de impresión con un corral lleno hasta la puerta y un sonido fabuloso, como no podía ser de otra manera más que nada por la obsesión profesional del perfeccionismo extremo en lo referente a sonido que siempre han llevado por bandera.
Posteriormente he coincidido varias veces con él y curiosamente guarda en el recuerdo la entrevista que le realizamos.
Jorge Martínez es sin lugar a dudas uno de los mejores compositores de este país y junto a Josele Santiago (Enemigos) el mejor letrista sin discusión alguna. Ha sabido plasmar como nadie la rabia, el odio, el amor, el sarcasmo, la estupidez humana, la esencia de la calle de atrás y la filosofía del herido en miles de guerras pero nunca derrotado.Un poeta de la metralleta, del orgullo del perdedor a ojos de una sociedad hipócrita que avergonzaría a las ovejas, el rebelde con causa y razones…y los dos puños si hace falta y es que como muy bien dijo alguna vez-“Paso más tiempo leyendo que masturbándome”, algo que dudo de muchos afamados escritores.
Mientras cenutrios generación se comen los mocos unos a otros, él sigue en la brecha sin grabar un disco malo, demostrando que lo suyo va para largo y que cada acorde que toca es un requiem sobre los tristes ídolos musicales de masas.
No voy a recomendar ningún disco de los Ilegales por que deberíais tenerlos todos ya que son más que necesarios para el discurrir diario en este valle de figurines, zoquetes, de chicos pálidos atrapados en la maquinaria, de trepas, tarros vacíos y sonrisas enlatadas.
Si no hubiesen llegado esas canciones a mis oídos a tan temprana edad seguramente estaría haciendo lo mismo en estos momentos pero los trances y aventuras de la vida no hubiesen tenido una banda sonora tan acertada y definitiva.
Jorge es un auténtico apóstol de la lujuria, que le quita la cara a la muerte cuando esta le mira fijamente, un macarra con el corazón extraño que ni los tiempos nuevos ni los salvajes han acabado con él.
Por cierto, como me han preguntado más de dos veces que periodistas musicales me han influenciado, pues aprovecho y lo contesto aquí: ninguno. Si alguien me ha afectado a la hora de escribir, sobre todo viéndolo ahora en perspectiva, a sido el protagonista de esta columna. Y no, Lester Bangs no, entre otras cosas por que, desgraciadamente, no lo he leído nunca y por lo que le conozco mucho cola-cao me queda a mi por beber.