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El surco de la felicidad
24-11-2008
Hace pocos menos de dos semanas acudí a mi cita anual con el festival Barreiro Rocks que se celebra en la ciudad de mismo nombre al ladito de Lisboa.
Como en cada festival que se precie, éste cuenta con una zona de mercadillo donde poder comprar discos en vinilo. En uno de estos tenderetes se acumulaban cientos de rodajas de segunda mano de la mejor pizza del mundo. Empezamos a mover los dedos entre las cajas y comienzan los sudores y nervios. Discos que llevaba años buscando aparecen ante mí de cuatro en cuatro. Totalmente confundido por la emoción preguntamos precios…
- "TODO A 5 EUROS".
- "Qué, qué, qué, qué QUÉ????????". (Todo ello entre espasmos).
- "Si, cinco euros, sean simples o dobles".
Nos frotamos los ojos, acabamos la cerveza de un trago, nos tomamos la tensión, nos volvimos a frotar los ojos… no nos habíamos matado en el coche camino del festival. La erección era real. En ese momento se abrieron las puertas de cielo, el ojo de nuestro culo y comenzó la locura. Te rezo poco jesusito de mi vida, pero gracias por acordarte de mí de vez en cuando.
Tenía frente a mí un montón de cajas llenas de vida y magia. De no ser pobre como una rata hubiese comprado la tienda entera, aún así el cargamento fue de órdago. No sé si alguien en plena época de los mp3 y de la ingesta abusiva sin digestión posible de miles de archivos musicales puede entender esto, pero encontrarte cara a cara con un disco en vinilo que llevas buscando años y del que sólo te separan cinco míseros euros es algo difícilmente explicable. Me sentía como Indiana Jones cuando encontró el santo grial o como cualquier hijo de vecino cuando paseando por la calle divisa mal doblado un billete de 50. Así, entre un colega y yo arramplamos con unos 30 discos entre los que se encuentran: "Exile of main street" de Rolling Stones, doble, con libreto interior, "Aladdin Sane" de Bowie, "Vol 4" de Black Sabbath, el primer ep de Butthole Surfers, "Whiskey a go go" de Otis Redding, Son House, George Thoorogood, Recopilatorios de blues del delta, Public Enemy, Supersuckers, Elvis, Frank Zappa…hasta uno de la rana gustavo. Los euros mejor gastados en mi vida.
El remate a toda esta (para mí surrealista) situación fue que al día siguiente en tiendas de Lisboa veías los mismos discos 4 o 5 veces más caros. El bueno, bonito, barato parecía inventado exclusivamente para ese momento.
Hay veces que la vida te sonríe. Aquí la ramera mayor nos dio un besito y nos arropó en la fría noche. Que fácil es algunas veces ser feliz.