1-11-2008
Octubre de 2.006. Festival Barreiro Rocks, a tiro de Ferri de Lisboa.
Pasada la media noche el grupo THE DRONES interpretan "Sharkfin blues".
Mi novia, nada entusiasta con los discos en estudio de los australianos se me acerca y me dice:
-"Tengo los pelos de punta"
-"Yo también". Le dije.
Si un grupo es capaz de zarandear, llevar a su terreno y hacer correr por la sangre emoción pura a alguien que no le gusta, es que ese grupo LO TIENE.
Aquel concierto es sin duda uno de los más intensos y más a flor de piel que he vivido en mi puta existencia. La carga emocional que emanaba de ese escenario y el derroche animal de la banda no era ni medio normal. Opinión esta compartida por todos los que los han presenciado en directo.
Y todo ello sin recurrir a truco fáciles de primero de trilero. The Drones no se lo ponen nada fácil al oyente. La digestión de sus discos es complicada si lo que buscas en inmediatez. En estos tiempos que corren donde el consumo de música es tan amplio como poco profundo, The Drones corren el riesgo de pasar desapercibidos para aquellos que se contentan con un polvo rápido en los servicios de una estación de trenes. The Drones te follan a base de bien, con tranquilidad y dureza, clavándote las uñas en la espalda, con sentimiento y 35 centímetros. Aquí no se juega a los médicos, se practica la cirugía.
Su música bebe de fuentes muy dispares, ya sea Dylan, Black Flag o el blues primigenio, compartiendo la visión que tuvieron otros grupos australianos como Beast of Bourbon, Scientists o Birthday Party.
Su último disco hasta la fecha es "Havilah" de este mismo 2.008 y demuestran una vez más que su fórmula no está acabada a pesar de su ya extensa carrera. Un nuevo ejercicio de placentero masoquismo.
Elegir un solo disco suyo es una tarea bastante difícil, así que os recomiendo el que estoy escuchando ahora mismo "The Miller s Daughter", que vio la luz en 2.005 y que continene temas tan brutales como "She Had An Abortion That She Made Me Pay For", que sólo el título ya produce una cierta inquietud. Aunque como siempre digo, lo mejor es hacerse con su discografía entera, pero recuerda, The Drones duelen. Como chupar hojas de afeitar, como cuando notas que se te apaga la vida.