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Long distance call

19-01-2009

Me llamo BUKKA WHITE. Aprendí a tocar la guitarra de pequeñito siempre estuvo conmigo aunque en una época de mi vida intentara huir de mis miserias como jugador de béisbol o boxeador. Pero no era ese mi destino. Aprendí mucho de Charley Patton y yo mismo también me encargué de mostrar a los demás el camino del blues. Sin ir más lejos, la primera guitarra que tuvo mi sobrino BB KING se la regalé yo y la historia puede decir que hice bien. A principio de los años 30 las cosas iban rodadas. Mis canciones eran lo bastante exitosas como para poder vivir de la música lo que era un verdadero privilegio. Muchos compañeros nunca tuvieron esa suerte, siendo expoliados de una forma sangrante. Algunos, con un poco de suerte pudieron ver reconocido en vida su talento, otros murieron en la más criminal de las miserias sin saber que en un futuro se iban a hablar y escribir sobre ellos como genios. Muchas veces el tren pasa cuando ya no hay viajeros en el andén.
Desgraciadamente me metí en líos, peleas más bien, y di con mis huesos en la Cárcel de Parchman. Tiempos duros. Todo ello quedó reflejado en mi arte. Escucha "Parchman farm Blues" o "Sic´em dogs on me" por ejemplo, por que no quiero recordarlo más veces. Salí de la cárcel y continué grabando quedando mis composiciones atravesadas por el dolor y la hiel. Toda persona que haya estado en prisión entiende lo que digo. Las cicatrices son permanentes. Fui a la guerra y cuando volví al mundo libre tuve que trabajar de chatarrero alejado por completo de grabaciones y actuaciones. Chatarra y civilización. Pero esa perra burlona que es la vida me guardaba un as en la manga o quizá el Dios de los cielos pensó que ya había pagado por mis pecados, no lo se. Dos entusiastas de mi música, John Fahey y Bill Hart, removieron cielo y tierras hasta que me encontraron. No hicieron falta muchas palabras para convencerme y devolverme al mundo de los vivos. Una nueva época se abrió ante mi que no desaproveché, cosa que agradecí todo lo que me quedó de existencia hasta que la tierra de los cipreses pasó a ser mi hogar eterno.
Ya no estoy entre vosotros pero me alegra saber que mis canciones siempre acompañarán a alguien en cualquier lugar del mundo.

Bombo aleatorio

H. DE ALVEAR
¿Merece la pena y nos lo podemos permitir?, tanto despilfarro y tanto espacio para 4 obras y demás deshechos de la Fundación en plena CRISIS.
17/06/2010
Procupado

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