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Hermoso monstruo
23-02-2009
"Cuando vivíamos en Sacramento, un vagabundo se nos acercó en K street y nos dijo-Sabéis lo que sois? Sois hermosos monstruos-Aquello nos encantó, porque así era como nos sentíamos. En nuestro mundo éramos rey y reina; habíamos creado nuestro propio mundo, pues no había otro para nosotros".
Estás palabras salieron de la boquita de Poison Ivy, mujer de Lux Interior y guitarra de The Cramps. La verdadera sabiduría la mayoría de las veces no proviene de la academia sino se encuentra entre mugre y cartones. En este caso el indigente no pudo ser más lúcido en la definición de una de las parejas más increíbles de la historia del rock, tanto en lo privado como el público, rota ahora por la muerte de Lux Interior.
Entre las muchas razones por las cuales hay que postrarse a los pies de la glamurosa pareja basura es que compartiesen parte de su reino con nosotros, que nos hiciesen partícipes a través de su música e imagen de una fantasía terrorífica, sexy, hedonista y divertida. Empapados como pocos del rock & roll más primitivo, salvaje y criminal, de los comics de terror de DC, del excitante cine barato y de la lujuria más desbocada, consiguieron reciclar toda la maravillosa basura que les poseía y devolverla al mundo en un único container donde muchos de nosotros hozamos como cerdos más felices que en un palacio.
Gracias a ellos, generaciones de eléctricos inadaptados seres pudimos descubrir que la cara B de la vida era horriblemente divertida, asquerosamente excitante, lujuriosamente vital… es lo que debe ser el puto rock & roll no?
Mi primer contacto con los calambres vaginales fue a través de la TV recién empezados los 90. Un triste imberbe de pueblo no puede quedar impasible ante las imágenes musicadas que desprendía "Bikini Girl with machine guns" en la, en aquellos instantes, caja no tan tonta. Tenía y sigue teniendo todo aquello que me hace feliz y me sigue motivando aunque ya los pelos de los huevos se estén quedando canos.
Días más tarde y a través de un catálogo de venta por correo me hice con un directo pirata grabado el 1984 (incluso un amigo del pueblo pilló una camiseta de The Cramps). Dicho catálogo lo que hacía era grabarte en una TDK los piratas que encargabas, modelo de venta este más que obsoleto ya. El concierto sonaba horrible pero del cassette salían rayos cuando lo ponía actuando el transistor como un desfibrilador en mi niño corazón.
Aún conservo la cinta, como es lógico. Portada verde fotocopiada y sin una sola pista de que canciones contenía.
Y desde ese momento, la discografía campriana rara vez coge polvo en el estante. Siempre hay un momento para ellos y siempre es de los mejores. Como para el bueno de Lux. Que la tierra le sea leve.
*Cita entrecomillada extraída del libro sobre The Cramps escrito por Ignacio Julia y editado por la Máscara. 1994.