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EL BARCO DEL ROCK
19-10-2009
Aprovechando el puente y después de una semana de estas bastante cargadas de trabajo y frenesí (en realidad llevo así desde julio), el domingo era el día indicado para pijama y cine en la mejor compañía.
El film elegido fue “Radio Encubierta” (“Pirate radio”. 2009). En ella se cuenta la historia de una radio pirata de los 60s, estas que emitían buena música desde estaciones ubicadas en un barco y situadas mar adentro. Es una película amable, blandita como cipote geriátrico, ideal para echar un ratito y poco más, pero que cuenta con momentos realmente entrañables para aquellos que tenemos distorsión en vez de leucocitos.
Esa capacidad de transmitir pasión en lo que se hace, sea lo que sea, más allá de la “pose”, el “figurinismo” y la frialdad con la que tratan la música muchos medios, especialidados o no, ese amor por la música por encima de todo, esa felicidad interior que se siente al pinchar un disco y la que se proporciona al que lo escucha, imposible de cuantificar, es quizá la mejor baza de la película.
En estos tiempos extraños, que da la sensación que lo que prima en el mundo de la música es la copia de la fotocopia borrosa, los fríos críticos físico-cuánticos del rock & roll y los festi-Gurtells (que mucha risa y asquito dan el camps & co, pero si se investigara seriamente la diarrea de corrupción, que son la razón de ser de muchos espectáculos en esta región, ardería la calle con ciertos “promotores” a modo de leña), es muy excitante poder ver reflejado en una pantalla de cine, aunque sea de una manera ciertamente simple e inocente, el verdadero espíritu del Rock & Roll.
No creo que tiempos pasados fueran mejores ni peores, bueno, en la música si, pero si hay algo claro, impepinable y que no tiene vuelta de hoja: La pasión, ni se compra ni se vende, no en el mundo dinero, para pagar lo que la música da. Y es que en eso se diferencia de vender pescado o rellenar formularios, o al menos debería, ya que hay cien mil casos de “profesionales” del gremio donde lo último es la música.
Y eso es, como he dicho antes, el valor de esas dos horas de cine. Si no lo ves como esos colgados de Radio Rock, dedícate a otra cosa.