9-12-2009
Hoy os voy a contar una anécdota muy curiosa que me pasó en la primera edición del Festival Serie Z.
Estando con unos amigos en la zona de backstage se acerca a nosotros un ser enjuto, cojeando, con un gran sombrero y vestimentas de rockero zíngaro. Era Andy McCoy, guitarrista de los míticos HANOI ROCKS. Le preguntamos si se quería hacer una foto con nosotros y no puso ningún impedimento, a la vez que comprobamos que había vaciado la jorobas de más de un camello.
Se hizo la susodicha foto, después de tirar una jarra de cerveza al aire para que la instantanea quedase más bonita y se acercó a mi.
Yo llevaba un sombrero de cowboy que me había regalado mi hermana. Un sombrero precioso, que lo tenía yo hablado con todo el mundo. Andy McCoy también quedó prendado de la belleza de dicho gadget y me dijo que se lo cambiara por algo.
Le dije que no. El volvió a insistir y a insistir. Se sacó un anillo del plata del dedo y pases del grupo con los que pretendía realizar el trueque. Como sabía que no se iba a rendir pues no se me ocurrió otra salida que decirle: -”Es que es un regalo de mi novia”
Ante eso, se quedó callado, empezó a bufar y me espeta: -Your girlfriend is a fuckin puta” y se fue contrariado.
Al rato volvimos a coincidir en la barra del bar del backstage y me miraba de forma picarona y se reía. Ya no me pude resistir y le dije -”venga, hacemos el cambio”. Pegó un brinco, se sacó el anillo y los pases, me los dió y cogió el sombrero después de darme las gracias unas cuantas veces.
Qué belleza de momento el hacer feliz a un músico.
Horas después lo volví a ver con el sombrero puesto mientras le realizaban una entrevista sentado en una silla. La entrevista acabó abruptamente cuando mientras respondía se quedó literalmente dormido sobre la mesa. Todo un personaje.
Indudablemente aún conservo el anillo con cariño de uno de los momentos más surrealista que he vivido en esto de la música.
Y ya que estamos hablando de Hanoi Rocks, pues os recomiendo un par de discos: el Bangkok Shocks, Saigon Shakes, Hanoi Rocks - 1981, Oriental Beat (1982), dos buenos discos a pesar de acarrear una producción pobre.
La verdad es que merecieron mucha más suerte. Mucha más suerte