24-03-2008
Un hombre del renacimiento es llamado aquel que realiza multitud de facetas. No debemos confundir a estas personas con iluminados como de tertulia, de esos que se cayeron del tacatá de pequeños, que en el mismo exabrupto te hablan de economía, política exterior y las bragas de la Pantoja con la misma soltura. Pero no, no hablaremos de los javieres nard de la vida o como se llamen los que mueven las mesas de discusión a golpe de defecación bucal. Hoy le toca el turno a un verdadero héroe multidisciplinar llamado BILLY CHILDISH.
Nacido como Steven John Hamper en 1.959, este señor aquejado de dislexia y ex-trabajador portuario ha grabado más de 100 discos en riquísimo vinilo, ha publicado más de 40 libros de poesía, 3 novelas, ha editado fanzines y ha pintado más de 2.000 cuadros, todo ello desde la más absoluta de las independencias huyendo siempre de los cantos de sirena de las multinacionales. Es más, circulaba por ahí un chascarrillo que decía que cuando comprabas a un disco de Billy Childish y llegabas a casa a escucharlo, ya había sacado otro.
Su forma de entender la vida y el arte es un espejo en el cual muchos nos miramos. No hay nada como el auto didactismos frente a lo reglado y encorsetado, la experiencia sangrante en oposición al academicismo de biblioteca, el amateurismo contra el profesionalismo ombligista, distante y vacío, lo directo frente a la sofisticación hueca y prepotente, el yo como ente artístico único frente a las modas y corrientes, el háztelo tu mismo como razón de existencia, la absoluta libertad creativa como éxito real al margen de las luces de neón y farlopa por cuenta ajena. Para que nos entendamos: robar un banco con una recortada para cerveza, comida y alimento adrenalítico como fuente de vida frente a la prevaricación de un alto cargo para su cochazo, su chalet y las tetas siliconadas de la querida.
Su música siempre ha seguido estos parámetros, ya sea con sus grupos (Pop Rivets, Thee Milkshakes, Thee Mighty Caesars, Thee Headcoats, The Buff Medways, The music of British Empire…) o en solitario, balanceándose en el punk,blues, el garaje, el rockabilly, el beat…todo 3 acordes, producción la justa y a correr, que tampoco hace falta más.
Entre sus fans se encuentran por ejemplo Jack White de los White Stripes (con el que ha tenido sus más y sus menos) y Kurt Cobain (por cierto, sus fans podían haber aprendido algo de música a través de este hombre en vez de copiarle la pose, la ropa y el carácter torturadete). Aquí en España tiene muchos seguidores, incluso el grupo madrileño Fumestones grabó un sg titulado “Quiero ser Billy Childish”.
Para introducirse en el mundo de tan peculiar y necesario personaje nada mejor que llevarse a casa “Iam Billy Childish”. 50 canciones que repasan todas sus etapas hasta 1.991, año en el cual se editó el disco.
Sentenciaba en una entrevista que “lo mínimo que le puedes pedir a un músico es autenticidad”. El no es el más talentoso ni el más original pero de autenticidad y corazón va sobrado. Así que niños y niñas que os colgáis las guitarrillas, que queréis un grabar un disquillo para ver llorar a la mamá y que compren los colegas, que soñáis con la MTV y el careto “fotoseao” en la Rolling Stone, aplausos y alabanzas por aquí y por allá. Preguntaos que es lo importante. A mi no me respondáis que me importa un pepino lo que hagáis con vuestro grupo. Ser un poco más Billy Childish y menos Bono por dios!!!!