31-03-2008
El actor River Phoenix murió en la puerta de la sala Viper Room propiedad de Johnny Depp por un empacho de sustancias tóxicas. Tocando en la sala esa noche estaban BUTTHOLE SURFERS. Daniel Johnston inició el desmembramiento de su precario cerebro cuando pegó en su lengua un cartón de la risa viendo en directo a BUTTHOLE SURFERS. Courney love y Kurt Cobain se conocieron en un concierto de BUTTHOLE SURFERS. BUTTHOLE SURFERS le enseñaron el camino al camello más cercano a los STONE TEMPLE PILOTS. INGER LORRE cantaba en su disco “Trascendental medication” que “Gibby Haynes” (vocalista de Butthole Surfers) iba a ser el siguiente en palmarla.
Ya podéis ir atando cabos y sacando conclusiones: Por donde sonaban Butthole Surfers no volvía a crecer la hierba y eso que aún no hemos posado la aguja en el disco. Al margen de ponérselo difícil al karma en el tema compensatorio, Butthole surfers pasarán a la historia por ser una de las mejores bandas de los últimos 25 años, en salvajismo y originalidad
Y es que cualquier cosa podía suceder con una banda cuyo nombre significa “Los surferos gilipollas”. En su sonido fornican sin protección la psicodelia, el rock duro, el punk, el ruido, el humor negro y la locura a partes iguales. A pesar de ir siempre contra corriente llegaron a conseguir un aceptable volumen de ventas en aquellos ya lejanos 90, cuando hasta tu vecino compraba discos.
Todo comienza con un primer Ep para el sello Alternative Tentacles después de que a Jello Biafra se le salieran los ojos de las cuencas al verlos en directo. Y no es para menos: dos baterías tocando de pie, un cantante de dos metros en pleno viaje que a parte de cantar se cuelga de vez en cuando un trombón (¡!!) y una banda que parece sacada de una feria ambulante de freaks. Hay un dvd a precio de risa de esa época. Cómprenlo.
Como era de esperar el nombre y la portada, que eran varios cuerpos de niños con hambruna desnudos, causaron controversia. Después de un par de discos increíbles graban en 1.987 lo que para muchos es su obra maestra: “Locust Abortion Technician”. Se trata de un disco enfermo, informe, que sólo unas mentes donde han puesto huevos las gallinas de Satán podían hacer. Freddy Krueger cuando duerme y tiene pesadillas suena este disco. No apto para veganos musicales. A Kurt Cobain le encantaba.
Otro par de discos más y el salto a una multinacional. Era una época de bonanza en la venta de discos, Nirvana & co se comían el mundo y las grandes casas fichaban a grupos que ni antes ni ahora se les ocurriría tener en su nido.
Antes de eso Gibby haynes, vocalista de los Surfers, le dio tiempo a colaborar en uno de los grandes discos de los 90 “Psalm 69” de Ministry cantando el hit single “Jesus built my hot rod”. El sonido del grupo de Jourgensen parece hacer mella en los Butthole y graban lo que es su álbum más duro “Electric Worm Saloom”. Más bestias y a la vez más directos. Dejan por el camino parte de su característico ruido para dar un álbum acorde con los tiempos a la vez que genial. Decir que en este disco, a pesar de su gran sonido, se gastaron más en whiskey que en producirlo. Con su siguiente disco “Electric larryland”, que nos remite a Hendrix, graban su disco más accesible, siempre en los términos que nos movemos, llegando al disco de oro.
Y de aquí en adelante el desastre. Entregan un nuevo disco a la casa de discos titulado “After de astronaut”. La multi hace entrega de las “promos” a críticos y todos los ponen a parir, con lo que se suspende su edición. Desencaminados no iban por esta vez. Aparecen ritmos programados y la energía se va por el retrete. Básicamente las canciones son peores que nunca y encima están mal enfocadas. 3 años más tarde el disco se edita con algunos cambios bajo el nombre de “weird revolution”, pero es totalmente prescindible.
A ver si por el arte del birli birloque y ahora que se juntan hasta los más lerdos, se acercaran a nuestro país, eso si, por salas y no por ferias de ganado absurdas.