El cuento de las flores / Otro atardecer
El cuento de las flores
Cómete las flores más bellas, deleita tu paladar con los tiernos pétalos y con los frescos brotes que rebosan almibarado néctar. Pero cuídate de aquella rosa de eclosionada hermosura, del profundo color sangre que la envuelve y procura admirarla desde la prudencia. ¿Acaso no ves la zarza seca que la rodea? Podrías herir tu frágil corazón y morir de amor para siempre
Otro atardecer
El sol se humilla como un guerrero derrotado en el atardecer. Se oculta tras la colina y desaparece de mi vista. Su luz se derrama aún, pero pierde fuerza a cada minuto. En ese momento me cruzo con el autobús que va camino a Madrid. Mi cabeza viaja en el tiempo perdido a otro remoto atardecer en el parque del Retiro. Aquella lejana tarde descubrí a Pachelbel. Volaba hacia mis oídos, ligero y suave. Llegó a mi cabeza y, sin pedir permiso, inundó mi alma. Y así se instaló en el álbum de fotografías sepias en el que se archiva la añoranza.


























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